Boquitas Pintadas

El Bistró Luscofusco de General Villegas, cambió de nombre a “Boquitas Pintadas de rojo carmesí” en honor a la novela de Manuel Puig, inspirada en hechos que supuestamente ocurrieron en su pueblo natal. La marca, inspirada en el Art Nouveau y el desarrollo de carteles, con imágenes de la época
Ficha técnica
Manuel Puig, a partir de su muerte y gracias a una ardua labor cultural de varios gestores villeguenses y foráneos, ha sido reivindicado en el entorno que lo vio crecer. General Villegas – aquel Coronel Vallejos de su novela “Boquitas Pintadas”- ha aceptado y abrazado culturalmente al genial escritor y se reconcilió con su vergüenza propia y ajena que, en otros tiempos, sufría “culpa” de la revelación en varias de sus piezas literarias.
El Bistró “Luscofusco” cambió su nombre a “Boquitas Pintadas de rojo carmesí” en honor a la novela que pintaba de pies a cabezas la sociedad villeguense y de la pampa árida de los años 30. Dicho cambio se debe a una unión entrañable de los propietarios con el autor: relación filial con algunos de los personajes reales en los que se basan hechos de Boquitas Pintadas; el local en el que se ubica el bistró perteneció a familiares de Manuel Puig; admiración genuina por el escritor y la fascinación por su obra, entre otros motivos -como si fueran pocos.
Para realizar la marca y a petición del comitente, nos situamos en la época en que se ubica la novela. Aunque el Art Nouveau ya había dejado de ser moda hacía casi dos décadas, el Art Decò -tan de vanguardia en las grandes urbes- no había logrado imponerse en el interior de Argentina. La influencia de París, con sus decoraciones repletas de curvas, mujeres angeladas y colores pasteles, aún tenían fuerte impacto en la sociedad.
El texto se realizó con fuentes tipográficas comerciales, pero reformadas, para lograr el efecto deseado. Se acentuaron curvas y se destacaron ciertas formas. El rótulo -que por cuestiones comerciales diferencia a la marca- “de rojo carmesí” se inscribe en una letra manuscrita, de fácil lectura, femenina y en un color rojo. Todas estas características simulan su escritura con un lápiz labial.
Una vez presentadas las opciones y elegida la versión final, se procedió al desarrollo de tres piezas destinadas a su uso como carteles en el exterior del comercio.
La primera, incluye la marca, con un fondo en verde seco apastelado y unas volutas florales a modo de marco. La segunda pieza incluye el dibujo de dos mujeres -basadas en fotos reales, de personas reales de General Villegas- de formas simplificadas y contornos definidos con líneas de diversos grosores. Los colores, en vez de tener degradados de luces y sombras que forman los volúmenes naturales, son colores planos contenidos entre contornos. La composición, de dos fotografías diferentes, ubica el segundo panel, también adornado con las mismas volutas.
La tercer pieza, más austera, incluye el mismo fondo verde, las mismas volutas y un texto a modo de slogan, ubicado en el centro y realizado con la misma fuente tipográfica y el mismo color de texto. El slogan “Bien de Pueblo” tiene un doble sentido, que se divide entre bien como un adjetivo que lo destaca como cualidad (sinónimo de MUY de pueblo) y bien como sustantivo que lo atribuye a un tesoro, una propiedad del pueblo.







