La era post-PC

Hace tiempo que se viene prediciendo el fin de la era de la PC. Y aunque han surgido varios tipos de pseudo PC’s que intentaron destronar a la reina del hogar y oficina modernos, creo que hay una última chance de que la PC sea desterrada de nuestra vida. Y no, no me refiero a las netbooks, que siguen siendo PC’s pero más pequeñas y con menos poder, sino de las tablets.

Hace unos años, quizás ya casi diez o muy cerca a eso, Bill Gates presentaba las Tablet PC’s, las computadoras del futuro que, desde esa fecha a 5 años, reemplazaría por completo a las computadoras de escritorio.

Por supuesto, la Tablet PC no reemplazó al típico y enorme gabinete escondido bajo la mesa, ni tampoco a las cada vez más populares laptops y netbooks, sino que ni siquiera lograron hacerse masivas. Principalmente por lo costoso del hardware, lo complicado de su desarrollo y el pobre rendimiento y adaptación de un sistema operativo que no estaba preparado ni concebido para ser utilizado completamente con un lápiz o con la mano.

La idea original, en realidad, era buena: unir en un sólo dispositivo una laptop y algo similar a una tableta tipo Palm Pilot. Bajo un uso normal, la Tablet PC se comportaba como una laptop normal, pero con solo girar la bisagra que unía la pantalla a la otra parte de la PC, se podía transformar en una tableta lista para ser usada con un stylus y escribir “a mano”.

Y entonces ¿cuál es el problema con este tipo de dispositivo? Pues son varios los factores que no confluyeron. Primero que nada, el diseño de la bisagra giratoria era adaptado por cada marca según su parecer o entendimiento. Este área es el talón de Aquiles, pues por la bisagra debe pasar la información que alimenta el panel LCD, la superficie táctil y el poder que alimentaba la retroiluminación de la pantalla.

Otra desventaja de este tipo de PC era el peso, ya que solían ser mas gruesas y pesadas que una laptop tradicional, pues la pantalla era mas gruesa, ya que ademas del panel LCD (en esa época los paneles LCD no usaban LED’s sino lámparas de mercurio, que le otorgaban mayor espesor y peso, ademas de mayor consumo eléctrico y calor) el marco de la pantalla incorporaba botones físicos que eran usados al estar en modo tableta.

La tercera pata del fracaso de este tipo de computadoras fue el software. Windows XP no estaba preparado para ser un sistema operativo táctil y la poca implementación se resumía a paneles de ingreso de datos con reconocimiento de la escritura a través del stylus, pero con escasa integración. Lo más usual es que el texto ingresado en ese panel debía ser copiado al portapapeles y pegado en la aplicaron que se estaba usando. Esta limitación, sumada a los fallos de seguridad, baja tasa de actualización de Windows XP (tres actualizaciones grandes en 10 años) y la propensión a ser atacado por virus, malware y gusanos, hicieron de este sistema operativo la peor opción posible.

Una segunda interacción de este tipo de computadoras se dio, años después, con los UMPC (Ultra Mobile PC) que se reducís a una pequeña pantalla con teclado partido, a ambos lados de la pantalla o botones de acceso. Otra vez se eligió Windows XP, pues Vista aún no había sido presentado y el sistema operativo móvil de Microsoft era Windows CE y su variante Windows Phone Edition (ahora llamado Windows Mobile) que no poseían ni la potencia ni el desarrollo que tienen los sistemas operativos móviles de la actualidad.

Hardware inadecuado, caro, aparatoso y otra vez un sistema operativo inadecuado sepultó, nuevamente, el sueño de la verdadera computación móvil.

Con la aparición del iPhone y la inauguración de la movilidad moderna (esos smartphones que son mas inteligentes que lo que eran antes), se vislumbró la movilidad real en cuanto a computación. A pesar de sus pequeña pantallas y sus muchas limitaciones, el iPhone y smartphones similares, habilitaron el consumo y la creación de contenido desde la palma de nuestras manos, a una escala jamás concebida.

El siguiente gran salto a la era post-PC se dio con la introducción del iPad. Si bien existieron intentos anteriores, como ya vimos, ninguno tuvo el éxito, adopción y por qué no decirlo, copia, que tuvo el iPad.

El iPad, presentado en 2010, copiaba lo mejor del iPhone pero a un tamaño mucho mayor. También, hay que decirlo, arrastraba sus defectos o puntos flojos, que son muchos. El sistema operativo que mueve al iPhone, el iPod Touch y el iPad se llama iOS y no es compatible con Flash, así que nada de jugar con aplicaciones web creadas con esa herramienta, ni ver vídeos presentados con ese reproductor.

Tampoco tenía modo de tomar contenido desde una tarjeta de memoria, pen drive o a través de Bluetooth, pues Apple considera que iTunes es la mejor opción para ordenar nuestro mundo multimedia y en iOS es la única forma de introducir contenido en estos dispositivos, aunque también de puede comprar o alquilar directamente desde iTunes Store.

El punto fuerte del iPhone, y por ende del iPad, son las aplicaciones creadas para esta plataforma. Miles de aplicaciones. Cientos de miles. Y muchas de ellas fueron adaptadas para hacer uso de la gran pantalla. Este post, para que tengan en cuenta, fue creado y editado completamente en un iPad. Y la verdad es que no fue ni más difícil ni llevó más tiempo que escribirlo desde una PC.

2011 será el año de las tablets, con nuevos jugadores que se suman a la ronda: HP y su TouchPad con webOS, Blackberry y su Playbook y Android con su versión Honeycomb para darle poder a muchas tablets de diversas marcas, lograrán que el sueño de la computación realmente portátil madure a un ritmo descomunal.

Apple inaugura, otra vez, un nuevo segmento. Innova, crea e inventa, pero es el aporte de muchos otros componentes, lo que logra que la experiencia sea cada vez más rica, más fácil de usar y, esperemos, cada vez más accesible a más y más personas.

Lucas Jaymez

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